Técnicos del Programa Granos de la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (Eeaoc) comentaron que las precipitaciones registradas hasta la actualidad fueron muy positivas para el desarrollo de los cultivos de soja en la región.
En Tucumán y zonas de influencia, la mayor proporción de la soja fue sembrada entre la primera y la segunda quincena de diciembre. Esto obedeció a que las precipitaciones de noviembre fueron muy escasas en la región (y además muy variables en pequeñas distancias), y recién se normalizaron en diciembre, lo que habilitó a los productores a comenzar a barbechar sus lotes o finalizar dicha labor para iniciar las siembras. También se observaron, en algunas zonas, siembras más tardías correspondientes al mes de enero, en muchos casos debido a que las frecuentes precipitaciones de diciembre estrecharon las ventanas de siembra por la dificultad de ingresar a los lotes.
La frecuencia y los milímetros correspondientes a las precipitaciones registradas en diciembre, enero y lo que va de febrero permitieron lograr muy buenos desarrollos en la estructura del cultivo, que en general pudo cerrar el entresurco, lo que resultó favorable, sobre todo para la competencia con malezas. Esta pluviometría por encima (y muy por encima) de lo normal favoreció además una buena disponibilidad de agua en el perfil del suelo. Teniendo en cuenta que gran parte de la soja está atravesando fases reproductivas iniciales, la acumulación de agua en el perfil es un aspecto clave para las próximas fases del cultivo, el llenado de granos, donde los consumos y necesidades de agua son elevados para poder lograr buenos rendimientos.
En lo que respecta a las malezas, la condición favorable que atraviesa el cultivo permitió una mejor competencia de la soja frente a sus principales amenazas, sin registrarse mayores inconvenientes con esta problemática actualmente, salvo en algunos lotes con condiciones de infestación muy desafiantes. En general, los barbechos realizados a tiempo y las condiciones adecuadas para el uso de herbicidas preemergentes permitieron un buen manejo general de malezas.
En cuanto a plagas insectiles, se está observando un ligero incremento de orugas defoliadoras, aún en valores bajos y con escaso daño sobre el follaje del cultivo. Se menciona a la oruga medidora (Rachiplusia nu) en sojas con tecnología Intacta y Conkesta, y al complejo de defoliadoras (Anticarsia gemmatalis, Rachiplusia nu y falsa medidora) en sojas RR1 y Enlist. Los técnicos señalaron que, para el manejo de las orugas medidoras (Rachiplusia nu y falsa medidora), será clave incorporar herramientas químicas con persistencia, asegurando una buena llegada de los productos al estrato medio del cultivo, donde se posicionan estas orugas. Otra plaga a tener en cuenta es el picudo de la vaina, Rhyssomatus subtilis. Se considera que las etapas críticas de la soja para el daño producido por este insecto corresponden al llenado de granos (R5 y R6). Cabe destacar que las precipitaciones favorecieron que el proceso de emergencia del picudo desde el suelo ocurra de manera gradual. Se recomienda permanecer alerta ante los monitoreos, ya que la soja está por ingresar en sus etapas vulnerables.
En lo que respecta al complejo de enfermedades, relevamientos realizados a principios de febrero por técnicos de la Sección Fitopatología, destacaron la ocurrencia generalizada de mancha marrón (Septoria glycines) en lotes de soja, con niveles de incidencia que oscilaron entre 60% y 100%. Además, mencionaron inicios de ocurrencia de mancha anillada (Corynespora cassiicola) en algunos lotes relevados. Por último, se detectó la presencia de mancha ojo de rana (Cercospora sojina) en lotes comerciales de soja sembrados con variedades susceptibles, con valores de incidencia del 20% y severidades del 5%. Cabe mencionar que las condiciones ambientales actuales son favorables para la ocurrencia y evolución de las principales enfermedades de la soja, por lo que deberán intensificarse los monitoreos del cultivo.
Desde las Secciones de Zoología Agrícola y Fitopatología se están realizando reportes frecuentes con el objeto de informar al sector productivo sobre la evolución y las recomendaciones para el manejo del picudo negro de la vaina y del complejo de enfermedades de la soja, información difundida a través de la página web y las redes sociales de la Eeaoc.
En resumen, el cultivo de soja en nuestra provincia y sus zonas de influencia se encuentra, en general, en muy buen estado, con un perfil hídrico del suelo alentador para los estadios reproductivos restantes. Teniendo en cuenta que los pronósticos de precipitaciones para los meses siguientes también son favorables, se deberá prestar atención principalmente a la aparición de enfermedades e insectos que se vean beneficiados por condiciones húmedas, para tratarlos a tiempo y evitar pérdidas de rendimiento en los lotes.